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Devocional: La ley revela el pecado

Por: Mendoza Daniel
Devocional: La ley revela el pecado
Fecha: Miércoles, 29 De Mayo Del 2019 ID: 201700002804

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Rom 7:7 ¿qué diremos pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley, porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: no codiciarás

El estándar santo de Dios expone el corazón rebelde del hombre.

Hasta ahora en Romanos, Pablo nos ha dicho lo que la ley no puede hacer: no puede salvarnos (3-5) o santificarnos (6) En este punto el apóstol anticipa y responde una pregunta que naturalmente surge: ¿Entonces cuál fue el propósito de la ley? ¿Era malo? En los próximos días consideraremos tres propósitos para lo que sirvió la ley.

Primero: la ley revela el pecado. El pecado es una violación al estándar justo de Dios (1 Juan 3:4), si ese estándar no existiera, no habría pecado. En Romanos 3:20 Pablo dijo: “porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado” Romanos 4:15 añade: “donde no hay ley, tampoco hay transgresión” y Romanos 5:13 revela que “donde no hay ley, no se inculpa de pecado

Ante la pregunta: “¿la ley es pecado?” Pablo responde enfáticamente: “¡En ninguna manera!” Tal pregunta es tanto absurda como blasfema, una ley mala nunca podría proceder de un Dios santo. Pablo continúa diciendo: “yo no conocí el pecado sino por la ley” La ley trajo al orgulloso Fariseo Saulo de Tarso cara a cara con su pecaminosidad, revelando su necesidad de un Salvador y preparando su corazón para el encuentro que cambió su vida con el Señor Jesucristo en su camino a Damasco.

El mandamiento específico que cita Pablo, el mandato judicial en contra de la codicia, es revelador. La codicia es una actitud interna, no un acto externo. Es el darse cuenta de que la ley de Dios se aplicaba a sus actitudes, no sólo a su comportamiento externo lo que devastó a Pablo. Se vio obligado a darse cuenta de que su auto-justicia era inútil porque su corazón no estaba bien. Yo ruego porque tú también “hayas obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuiste entregado” (Rom 6:17)

Por John MacArthur

Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

Ezequiel 34:2-4 (RVR 1960)

Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.

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