Predicas 2,273 vistos

El tribunal de Jesucristo - N° 02

Por: Mendoza Daniel
Fecha:  Sábado, 25 De Febrero Del 2017 ID: 201700000104

Síguenos en Facebook



¿Existe un día de juicio para mí, que soy cristiano? Y sí así es, ¿de qué tengo que dar cuenta? La Biblia dice que los caminos de Dios no son nuestros caminos, porque el hombre mira las cuestiones físicas externas, mientras que Dios mira la actitud del corazón y opera en el reino espiritual. Si usted quiere servir a Dios en forma eficaz, entonces debe enfocarse en las cosas espirituales, no en las materiales. Así mismo, la vida de usted sólo tendrá verdadero sentido, propósito y significado cuando viva y sirva en el reino espiritual, enfocándose en las cosas eternas. ¿Qué es el Tribunal de Jesucristo? ¿Seremos juzgados en el? ¿Qué consecuencias negativas habrá? ¿Cuáles serán las recompensas? ¿Cuál es la diferencia entre las recompensas que usted recibe en la tierra y las que recibirá en el Tribunal de Cristo? ¿Cuál es el mayor beneficio en su vida de enfocarse constantemente en el regreso del Señor Jesucristo? El propósito de esta serie es ayudar al cristiano a mantenerse enfocado en las cosas eternas, recordándole que su mayor responsabilidad en este mundo es adorar y servir al Señor Jesucristo.
Si estás interesado en el material del Dr. Armando Alducin, puedes escribir a pedidos@vnpem.org.mx

1.- El tribunal de Jesucristo - N° 01

2.- El tribunal de Jesucristo - N° 02

3.- El tribunal de Jesucristo - N° 03

4.- El tribunal de Jesucristo - N° 04

5.- El tribunal de Jesucristo - N° 05

6.- El tribunal de Jesucristo - N° 06




Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons.

Ezequiel 34:2-4 (RVR 1960)

Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.


Cargando...