En este mensaje, el Dr. Stanley habla acerca del conflicto interno que cada uno de nosotros enfrenta: la batalla entre obedecer a Dios o complacer nuestra carne.
Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas. De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí.